Realmente ya no me preocupa recordar mi pasado, seguramente la naturaleza de este olvido debe tener una causa. Si los médicos no mejoran mi estado, seguro que un psicólogo si; igualmente no voy a tener contacto con ninguno de esos dos tipos de profesionales; cuestiones personales, el miedo a caer en la trampa, siempre te encuentran algo, de eso dependen ellos, de encontrar trastornos en la gente. Hoy decidí bañarme, aunque el agua fría no me reconforta. Cuando desperté esta mañana el olor que tenía mi cuerpo me hizo dudar sobre donde había pasado la noche, quizás dormí dentro de un frasco de picles y algún alma se apiado de mi infortunio llevándome a la cama minutos antes que despertara, evidentemente no pudo evitar que el olor a vinagre haya quedado impregnado en mi cuerpo. Cuando terminé, mi cuerpo olía a limpio, me seque con la toalla que estaba allí, colgada en ese perchero… ¿perchero?, bueno, colgada en una pared del baño. Mientras me secaba mire el retrete, tenia la tapa abierta. Entre la tapa y el retrete se encuentra ese anillo o tabla que sirve para apoyar parte de las nalgas y parte de las piernas de manera que todo lo que se evacúa se deposite en el lugar correcto. Me pregunto ¿para que sirve esa parte intermedia?, el propósito de la tapa queda claro, pero ese anillo ¿que función cumple? Si pensamos que es la parte higiénica, limpia o pura que aisla la suciedad, estamos equivocados. Piensen unos instantes en que las cosas están limpias porque las limpiamos, del mismo modo que limpiamos ese anillo podemos limpiar la parte del retrete que sirve de apoyo a dicha tabla. Bueno, quizás yo no lo entienda. Igualmente el punto que quería tratar es mi miedo a sentarme en el retrete. No se si a ustedes también les sucede lo mismo, diríamos que es una sensación de inseguridad. Siempre desconfié de ese agujero lleno de agua que se ve en el fondo del retrete. ¿Dónde va a parar todo?, ¿que tipo de alimañas o bichos residen allí dentro? Imagínense, siempre uno se encuentra en una posición tranquila, indiferente, descuidada, sin pensar que algún día uno de esos bichos puede decidir salir a buscar la fuente de su alimento. Y peor me pongo si pienso que esas alimañas pueden tener dientes. Espero que mi destino nunca me permita experimentar un ataque de semejante bicho asqueroso. Siempre dejo que corra agua por el desagüe antes de sentarme, tres o cuatro veces, creo que es suficiente para empujar a cualquier bicho curioso hacia el fondo, creo que de esa manera le tomará mas trabajo subir y mientras tanto que el repugnante bicho reanuda la subida yo puedo evacuar rápidamente mis excrementos. Después vuelvo a dejar correr agua por el desagüe tres o cuatro veces y como para estar seguro que nunca va a salir, cierro la tapa del retrete, y por si eso no fuera suficiente para contener a esa clase de bicho, le pongo una planta encima, una que tiene unas margaritas amarillas.
lunes, 19 de febrero de 2007
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